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lunes, 16 de diciembre de 2013

NUESTRO PASADO Consideraciones en torno al patrimonio histórico-artístico

Rosario Anguita Herrador: Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada. Becaria del Plan de Formación del Personal Investigador en la Universidad de Granada entre 1985-88. A partir de entonces y hasta la fecha, Profesora de las Universidades de Granada y Jaén. Es autora de los libros: “Jacinto Higueras. El artista y su obra” y “Arte y Culto. El tema de la Eucaristía en la provincia de Jaén”. Participa en artículos en revistas especializadas y con ponencias y comunicaciones en congresos nacionales e internacionales, como el último celebrado en Amsterdam en 1996.
En estos tiempos en los que los avances de la técnica, las ciencias y la ingeniería hacen que las materias humanísticas resulten anticuadas y fuera de lugar, desde estas líneas quiero hacer una llamada de atención sobre éstas últimas. Tal vez sea una actitud en cierto modo romántica y casi quijotesca, pero creo que conocer nuestra cultura y nuestro pasado es la mejor manera de comprender el presente y prepararse para el futuro. Así pues es muy necesario prestar atención, mantener la curiosidad siempre viva, saber observar todo lo que nos rodea y, ante todo, respetar el legado que nos dejaron los antiguos. Por esta razón, como villariega y como estudiosa del pasado y del arte, me siento obligada a hacer una reflexión sobre el pequeño patrimonio histórico- artístico con que cuenta nuestro pueblo. Nacido como una pequeña aldea creada para repoblar y roturar las tierras de la Sierra de Jaén en la primera mitad del siglo XVI, Los Villares se nos presenta como un núcleo de población de características coloniales derivado del urbanismo medieval como es el de las Bastidas francesas o el de las ciudades hispanas de Villarreal, Santa Fe y Puerto Real, todas ellas reproduciendo la forma de los antiguos campamentos militares romanos caracterizados por situarse en lugares llanos y estructurarse en planos uniformes y de calles rectas que se cortan en sentido perpendicularoriginando manzanas de formas rectangulares. Curiosamente la fundación de Los Villares se llevó a cabo en un cerro, por lo que su primitivo plano debió adaptarse a este accidente geográfico, lo que dio lugar a una serie de calles en pendiente (eso sí, de trazado rectilíneo) que flanqueaban una plaza, por cierto más amplia de lo que actualmente es. En el entramado urbano formado por simples construcciones de viviendas, muy reformadas en los últimos tiempos, destacan tres edificios situados precisamente en las inmediaciones de dicha plaza: la Iglesia, el Ayuntamiento y la casa solariega conocida como la Casa Grande, tal vez los tres construidos por la misma época. Mientras que de los dos últimos, de tipo civil, habría que resaltar la existencia de un patio y una fachada en la que intervienen la piedra como material de construcción más fuerte y acorde con la nobleza de estos dos inmuebles, el templo es un edificio en el que se pueden apreciar perfectamente las características de la arquitectura religiosa de la etapa manierista, desarrollada en los últimos años del siglo XVI y primeros del XVII. Éstas características se manifiestan de forma especial en una planta de “Cajón”, es decir, de una sola nave, con capillas- hornacinas en los lados, crucero con cúpula de media naranja, testero plano, coro a los pies, y una decoración sobria y sencilla que se vería enriquecida possteriormente con objetos móviles como retablos, imaginería religiosa, lámparas, etc. Precisamente será esta parroquia de San Juan Bautista la depositaria del pequeño patrimonio histórico-artístico del que Los Villares goza. Entre las obras escultóricas con que cuenta en la actualidad hay uqe destacar dos imágenes realizadas en el taller del notable escultor, nacido en Santisteban del Puerto, Jacinto Higueras, artista de reconocido éxito dentro y fuera de nuestras fronteras, lo que da empaque y prestigio al templo. La primera de ellas es la de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la villa, encargada por la cofradía al citado autor hacia 1940. Situada en la hornacina abierta en el lateral izquierdo del crucero de la iglesia, se trata de una imagen de vestir o de “candelero” tallada en madera y policromada. Aparece siguiendo la iconografía mariana, tan repetida a lo largo de la historia, de la Virgen Teotocos o Virgen como trono del Señor. Además, aunque sea lo más usual entre este tipo de imágenes el de la postura sedente y ésta sin embargo se encuentra de pie sosteniendo al Niño en sus brazos, según el esquema iconográfico citado, los dos miran al frente sirviendo de esta forma la madre como asiento o trono de Dios. La segunda imagen es la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, realizada en 1954. Está situada en la hornacina abierta en el lateral derecho del curcero, y en este caso consiste también en una talla en madera policromada que representa la figura del Nazareno con la curz a cuestas ccamino del Calvario, y en la que el dolor y cierto aire de tristeza se manifiestan sobre todo en los rasgos de la cara. Por su parte, también el templo cuenta con un pequeño tesoro parroquial procedente casi todo de talleres cordobeses y jiennenses del siglo XVIII, y formado especialmente por objetos de uso litúrgico realizados en plata entre los que destacan los vasos sagrados como cálices o copones, vinajeras, portaviáticos, un portapaz, un juego de sacras y una custodia, a través de los que se pueden observar las características de la orfebrería de dicha centuria. En consecuencia, sean tanto el mismo templo como las esculturas talladas o las obras de orfebrería, todas ellas son las joyas artísticas de Los Villares. No cabe duda de que este patrimonio fue bastante más rico en épocas anteriores, pero los diferentes avatares que trae la Historia provocaron su desaparición. Procuremos que no vuelva a ocurrir, y sólo de una forma es posible: CONOCIENDO, APRECIANDO, AMANDO Y RESPETANDO nuestro pasado.


Nº6
Curso 96/97
tercer trimestre
Rosario Anguita Herrador

LOS VILLARES, MI PUEBLO Calle Huerto de la Virgen

Corrían los años 20 cuando el Ayuntamiento de Los Villares, presidido entonces por Electo Montón, padre del actual farmacéutico, decidió la urbanización de unos terrenos anexos al pueblo, conocidos como el Huerto la Virgen, por pertenecer los mismos a la Cofradía de la Virgen de los Dolores, terrenos que le habían sido donados por el Marqués de Navasequilla para el mantenimiento del culto a la Virgen. Expropiados los mismos, con cuyo dinero la cofradía arregló el Camerín de la Virgen, éstos fueron aparcelados y vendidas las parcelas en un precio aproximado de 625 pesetas. La construcción de las viviendas se inicia en 1927, siendo habitada la primera casa en 1929. La calle tomaría el nombre de Huerto de la Virgen, pero poco le duraría éste ya que en 1932 con la instauración de la República pasó a llamarse calle de Pablo Iglesias, en honor del fundador del partido socialista. Terminada la contienda civil se le impondría el nombre de Capitán Cortés, en recuerdo del héroe del Santuario, pasando por último en 1984 a tomar su nombre primitivo, CALLE HUERTO DE LA VIRGEN. Es ésta, junto a la calle Arroyo, una de las principales de nuestra localidad. Sus doscientos metros de trazado rectilíneo, totalmente llano y su anchura la hacen tal vez la de mejor trazado urbano de la localidad. Itinerario obligado de todas las procesiones, durante muchos años estuvo en ella la Casa Cuartel de la Guardia Civil así como los dos principales edificios escolares de los tres con que contaba la población. En la actualidad se encuentran en ella, ocupando lo que fueron las escuelas, el Centro Municipal de Adultos, El Centro de Salud y la Guardería Municipal, así como, provisionalmente la oficina del Ayuntamiento.

Nº6
Curso 96/97
tercer trimestre
Lucía Muñoz Aguilar

NUESTRA INDUSTRIA Sillería Peña Gutiérrez, empresa familiar y artesanal

La sillería Peña Gutiérrez fue fundada por Pedro Peña Parras (padre de Juan Manuel) en el año 1932 aproximadamente; por tanto lleva unos 65 años fabricando productos industriales muy apreciados dentro y fuera de nuestras fronteras. Juan Manuel lleva unos 37 años trabajando en la empresa, es decir, desde que salió de la escuela. Por entonces, la sillería estaba situada en la calle Hospital, número 4. Las herramientas que utilizan ahora son muy diferentes a las que se utilizaban antes. Al principio los productos se hacían manualmente y con herramientas casi desconocidas en la actualidad en las empresas como el berbiquí de mano, el martillo, la gumia, etc. En la actualidad las máquinas han suplantado a las herramientas y se trabaja con sierras de cintas, tornos automáticos, lijadoras, etc. Los materiales que utilizan para la fabricación de sus productos son: – Madera de chopo que la traen de León. – Enea que traen de Sevilla y Ciudad Real y se utiliza para hacer los asientos de las sillas. – Cola para pegar la madera. Entre los productos que fabrican hay que destacar las sillas, muy apreciadas y típicas en la feria de Sevilla. Además producen otros tipos de muebles como mesas, taburetes, mecedoras, etc. Juan Manuel asegura que este oficio es más duro de lo que parece ya que se trabajan entre ocho y catorce horas diarias y, como todos los oficios, tienen épocas de subida y bajada económicas.

Nº6
Curso 96/97
tercer trimestre
Mª Ángeles Anguita Higueras 
Rosana Armenteros Medina 
Mª Jesús Fernández Carrillo

LOS VILLARES, MI PUEBLO La Calle Arroyo

En esta ocasión corresponde el estudio de la Calle Arroyo, una de las principales calles de nuestro pueblo y posiblemente la más antigua de todas. En la actualidad es la arteria principal y la más comercial. Nuestro pueblo tiene muchas calles, pero nosotras nos queremos centrar en la principal de todas, la Calle Arroyo. Probablemente, con sus 400 metros de longitud, sea la más larga del pueblo. Nace en La Fuente (encrucijada de caminos de la antigüedad, donde siempre existió una fuente-abrevadero del ganado y lugar de descanso) y termina en el Puente Nogueral. Fue la primera calle de nuestro pueblo; se fue edificando a ambos lados de la Cañada Real, qu eiba de Jaén a Granada. Su nombre se debe al arroyo que como desagüe de la fuente bajaba por la calle hasta desaguar en Río Frío en el Puente Nogueral. La fuente-abrevadero para el ganado, se fue transformando en una fuente a la que acudían los primeros pobladores para llenar el agua que necesitaban. El tránsito de vehículos hizo necesario su traslado ya que estaba situada en el centro de la plaza. El personaje más ilustre de nuestro pueblo vivió en esta calle, más concretamente en el número veintinueve, el maestro Juan Tuñón, popularmente conocido como el maestro Juanito. En su recuerdo, el pueblo puso su nombre a una calle. Tras la Guerra Civil Española pasó a llamarse Avenida del Generalísimo Franco y al volver a la Democracia se le puso de nuevo su nombre original. En la actualidad es la principal calle de comunicaciones y la más comercial de nuestro pueblo. En ella se encuentran, entre otros, el Hogar del Jubilado, el Ayuntamiento provisional, el Centro de Salud y los principales comercios de la localidad, como los recreativos, que es el lugar en el que pasamos parte de nuestro tiempo los jóvenes. Desde siempre ha sido paseo y lugar de encuentro de la juventud: ya en nuestra popular Jota se canta:

Subiendo la calle arriba 
hasta llegar a la Fuente 
donde me diste palabra 
de ser mío hasta la muerte.

Nº5
Curso 96/97
segundo trimestre

REPORTAJE D. Eufrasio Higueras Pareja

Uno de los personajes actuales más famosos de nuestro pueblo es D. Eufrasio Higueras Pareja y lo es por varios motivos. Se puede considerar como el Abuelo de Los Villares, ya que su edad ronda el siglo. Es conocido con el sobrenombre de “El Manquillo” por su labor pedagógica a quienes no podían asistir a la escuela. Su labor poética es digna de admiración; lo demuestran los trabajos publicados. D. Eufrasio nació en el pueblo de Los Villares el día 14 de diciembre de 1899. Por tanto tiene cumplidos ya los 97 años. Ha tenido una vida sencilla y humilde. Fue bautizado en la Iglesia Parroquial San Juan Bautista. Los primeros años de su vida los pasó en Badajoz, trabajando en una huerta arrendada. Allí perdió los dedos corazón, anular y meñique de la mano izquierda, cuando por accidente se pilló los dedos en una noria de sacar agua. Trabajaba como hortelano pero, al quedar inutilizado, sus padres decidieron que estudiara para que después pudiera ganarse la vida. A los 20 años se casó con Da Juana Ma Higueras, con la que tuvo cuatro hijos. Trabajó con ella en una tienda. Y después de los años tuvo un desengaño amoroso. Estuvo separado varios años hasta conseguir el divorcio. Comienza la Guerra Civil Española de la que se salva gracias a su mutilación. Eufrasio recuerda el pueblo, en aquel entonces, como una gran ruina donde la gente perdía familiares y morían de hambre. Más tarde se casa con Da Catalina Hidalgo Fernández con la que tuvo tres hijos. Catalina, en la actualidad, se encuentra enferma desde hace algún tiempo. Viven en la Calle Carril, 88. tienen 16 nietos y 6 biznietos. El invierno lo pasan en casa de su hija. Tienen una Virgen en su dormitorio a la que Eufrasio recita muchas poesías; porque es un granescritor y tiene publicados dos libros de poesía. Por estos libros el Ayuntamiento del pueblole dio un premio de 50000 pesetas. Por su labor poética, pedagógica y su gran personalidad la Corporación Municipal puso su nombre a una de las calles del pueblo. Agradecemos a Eufrasio y Catalina su simpatía y atención.

Nº5
Curso 96/97
segundo trimestre
Lola Fernández 
Catalina Gutiérrez

NUESTRO PASADO La Puente Baja, un pasado olvidado

Para ayudarnos a conocer la historia de nuestra localidad y su entorno contamos con la valiosa ayuda de D. Manuel López Pérez, Cronista Oficial de Los Villares. D. Manuel vivió su adolescencia y juventud en nuestro pueblo y desde entonces se dedica a investigar su pasado. En 1969 consigue el premio nacional “Primeras llamadas a los Pueblos” por un estudio sobre Pedro delAlcalde. En la actualidad pertenece a diversas instituciones y corporaciones culturales. Es autor de varios trabajo históricos y de libros como: “Las cartas de D. Rafael”, “Jaén: calles con encanto”, “Jaén en la distancia”... En 1995 la Corporación Municipal le designa Cronista Oficial de Los Villares. Nuestro agradecimiento a D. Manuel por su trabajo y su colaboración al pueblo y al periódico. “Uno de los objetivos que toda persona debemos formularnos en nuestra vida es habituarnos a conocer, valorar y comprender las múltiples cosas -grandes o pequeñas- que conforman el pueblo donde nacimos o donde vivimos. En nuestro caso concreto, Los Villares ofrece un largo y amplio repertorio de valores históricos, artísticos, costumbristas, etnológicos, naturales, etc, que cada uno, en la medida de nuestras posibilidades, debemos resaltar y divulgar. En mi condición de cronista quiero llamar la atención sobre un enclave muy popular en el término municipal de Los Villares, pero escasamente valorado. Me refiero a “La Puente Baja”. Se localiza este enclave a poco más de un Kilómetro del pueblo, donde el Río Frío recibe la torrentera del Arroyo de los Puercos y se cruza con la carretera que viene desde Jaén. Es lugar de grata belleza natural, donde las suaves lomas que bordean el río empiezan a encresparse para convertirse a poco en ese impresionante monumento natural que son las Cimbras, por donde el río se adentra en el término de Jaén. Desde tiempo inmemorial existieron una serie de rústicas, pero eficaces, vías de comunicación denominadas cañadas reales, cordeles y veredas, que posibilitaban el tránsito de unos lugares a otros, fomentando las relaciones humanas y comerciales y sobre todo los desplazamientos de los rebaños, entonces básicos en la organización comercial, industrial y agroalimentaria de los pueblos. Por eso, desde su creación en 1273 hasta su extinción en 1836, el Honrado Consejo de la Mesta veló rigurosamente por el mantenimiento y el buen uso de estos caminos. Una de aquellas vías de comunicación era la Cañada Real que partía de un descansadero y aguadero de ganado sito en el término de Jaén en el paraje conocido por “Pilas de Riocuchillo”, seguía por la falde de Jabalcuz hasta alcanzar el “Portichuelo de Castro” y desde allí descendía hasta llegar a Los Villares, donde se unía con otra cañada que procedía de Martos. Esta cañada gozó de gran importancia a partir del siglo XV, pues una vez conquistado para Castilla el reino nazarí de Granada, hacía posible la comunicación Jaén-Granada a través de la ruta Jaén- Los Villares-Valdepeñas-Castillo Locubín-Alcalá la Real. Fue pues un camino muy utilizado en tiempos medievales por los ganaderos, empleado una y otra vez en las expediciones logísticas y militares que precedieron a la campaña de los Reyes Católicos para conquistar Granada y frecuentado de forma habitual cuando en el siglo XVI se plantea el gran proyecto de la colonización de la hasta entonces abrupta y solitaria Sierra de Jaén. Cuando esta cañada real bajaba de las estribaciones del Portichuelo se encontraba con un problema natural: el cruce del Río Frío. En épocas normales no existía mayor problema porque el río, por su escaso caudal, que aquí se extendía en razón a la baja cota del terreno, era fácilmente vadeable dado su poca profundidad. Pero en años de lluvias el caudal aumentaba y además en la angostura de “Los Remansos”, junto al viejo molino del Romano, las avenidas solían formar una presa natural a base de las ramas, troncos y piedras que arrastraba, con lo que el río experimentaba una notable recrecida cuya cola llegaba precisamente a la cañada real, cortando el paso. Por eso se hizo necesario construir un sólido puente que permitiera tener siempre libre y expédito el camino Jaén-Los Villares. Nació así el denominado “Puente de Los Villares”, que ya bien avanzado el siglo XVI y creado y habitado el pueblo, se comenzó a conocer por“La Puente Baja”, para diferenciarlo de otros puentes existentes en el curso alto del río. Desconocemos cuando se alzó tal puente. Algunos, con evidente ligereza, lo han datado en época romana, lo cual no es probable. Ya el historiador villariego Eduardo Campos (1870-1957) lo señalaba cuando escribía en 1922: “...se ha dicho que no pertenecía a la época romana, sino que estaba levantada en tiempos posteriores, quizás hacia el evo medieval y seguramente por alarifes pertenecientes a la Edad Media..” Y así debió ser. La Puente Baja debió construirse a expensas del Concejo de Jaén en la Edad Media. Fue muy utilizada y por su posición geográfica debió señalizar un descansadero de gran amplitud, que marcaba el final de una etapa de camino ya que aun no se había levantado el pueblo. Un texto tan significativo como los “Hechos del Condestable”, al consignar una de las expediciones guerreras que la gente de Jaén acaudillada por el Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo dirigió contra los moros de Montefrío, en el reino de Granada, hace esta referencia datada en lunes 16 enero de 1463, víspera de San Antón: “.. E luego el lunes en la tarde partió de Jaén el Condestable con hasta seiscientos rocines y dos mil hombres de pie y muchos paveses y escalas y lombardas y serpentinas y otras artillerías de guerra y fue a dormir a La Puente de Los Villares, que es a una legua de Jaén, camino de Alcalá la Real por la Sierra, con la mayor alegría que se podría pensar ni decir y con tanto secreto que personas de cuantas iban con él no sabían donde iban...”. La cita nos indica pues el simbolismo referencial que tenía la Puente Baja en el siglo XV. Su utilidad práctica era indudable y en las actas del Ayuntamiento de Jaén, a quien correspondía el mantenimiento y conservación del puente, es frecuente localizar acuerdos a ello referentes, tomados sin duda tras algunas lluvias torrenciales. Así, en el acuerdo de 14 de octubre de 1500 consta que los regidores de la capital: “...mandaron tomar de los maravedíes de la obra (...) dos o tres mil maravedíes para adobar la Puente de Los Villares (...) e después se tornará a la obra los dichos maravedíes..”. Y en otro acuerdo de 30 de enero de 1555 se dice: “...En este día la ciudad mandó que Francisco de Escalona, albañil, vaya a ver la Puente de Los Villares y el daño que tiene y reparo que le es menester..”. Más tarde, cuando a partir de 1539 el pueblo de Los Villares contó con su propio Concejo, fue ya éste el encargado de atender a la conservación y mantenimiento de La Puente Baja. Quizás si algún día se cataloga el archivo municipal, podamos encontrar datos sobre ello. Lo cierto es que durante siglos este puente tuvo un protagonismo esencial en la diaria comunicación con la capital, conservando el paraje de la Puente Baja su antiquísimo papel de descansadero. A ello aluden viejas tradiciones que aseguran que allí descansó en su litera la Reina Da Juana cuando fue a Granada a dar definitiva sepultura a los restos de su amado esposo D. Felipe y que otro tanto hizo el Beato Fr. Diego José de Cádiz cuando por aquí anduvo misionando a finales del siglo XVIII. El Puente, construido en recia sillería trabada con una fortísima argamasa, tenía casi treinta metros de longitud y la caja de su calzada era sumamente angosta pues apenas superaba los dos metros. Disponía de dos ojos dispuestos en arco de medio punto, cada uno con unos dos metros y medio de radio. La altura desde el lecho del río hasta la clave del arco era de unos tres metros y medio. Entre ambas arcadas existía un recio tajamar semicilíndrico que las separaba. La calzada, viniendo desde Jaén, ascendía en suave rampa hasta el centro del primer arco, descendiendo luego suavemente. A uno y otro lado la delimitaban unos estrechos y recios pretiles de poca altura. Las sucesivas reparaciones efectuadas sobre el puente original acabaron por desfigurarlo algo, por lo que a comienzos del presente siglo su visión frontal era un tanto asimétrica. Cuandoen 1913 D. Enrique Romero de Torres acometió la apasionante tarea de visitar los pueblos giennenses para redactar las fichas de su “Catálogo Monumental”, estuvo en Los Villares. Sólo le llamaron la atención dos cosas: la Iglesia parroquial y La Puente Baja de la que redactó esta ficha: “Núm 218 Poco antes de llegar a Los Villares hay un puente romano de la calzada que partiendo de Jaén por el camino viejo iba a Los Villares, de aquí a Valdepeñas y de allí continuaría hasta Alcalá la Real pasando por las ruinas de Encina Hermosa. No he podido hacerme de una lápida con inscripción romana que se ha descubierto recientemente próxima al sitio donde está el puente romano que doy a conocer” Y acompañaba esta ficha con dos fotografías. Para entonces la Puente Baja dejaría de cumplir su función viaria. La construcción de la carretera J-C3221 Jaén-Alcalá la Real había forzado a trazar nuevo camino unos metros aguas abajo y a levantar un moderno pueste adecuado al tránsito de vehículos a motor. Además, unas grandes avenidas reiteradas en los primeros años de siglo forzaron el antiguo cauce del río creando un amplio meandro con sus aluviones, lo que hizo que la Puente Baja se quedara en seco. Tal circunstancia hizo posible un estudio directo, pero a la vez inició su camino a la ruina, pues al quedar sin uso y totalmente accesible, en buena parte oculto por la vegetación silvestre, hubo algunos desaprensivos que poco a poco le fueron arrancando sillares para aprovecharlos en otras construcciones. Todavía en 1922 estaba en pie y en aceptables condiciones, siendo meta de las excursiones y visitas que desde la capital promovía el cronista Alfredo Cazaban.

Nº5
Curso 96/97
segundo trimestre

OBRAS DEL AYUNTAMIENTO

Unos alumnos de 8º han visitado las obras del Ayuntamiento, han entrevistado al Alcalde, han recopilado documentos y nos ofrecen una gran información del nuevo edificio del Ayuntamiento. Fuimos para informarnos sobre la remodelación del antiguo Ayuntamiento porque no estaba claro el por qué de esta remodelación y como había muchas dudas sobre el motivo de sus obras, llevamos a cabo un cuidada investigación. Nos dirigimos al Ayuntamiento acompañados del Director y del Concejal de Educación. Fuimos muy bien recibidos y pasamos al despacho del Alcalde D. José Luis Manrique, que nos esperaba acompañado de D. José Chica, aparejador municipal. La causa de las obras era muy sencilla: para poder ofrecer mejores servicios e imagen a los villariegos. La reforma se realizará por dentro, ya que al ser un gran monumento del siglo XVI no se puede derrumbar la fachada. Tendrá una superficie total de 488 metros cuadrados. Se prevee que finalicen las obras en el año 98. Planta Baja. En esta planta encontramos el servicio de policía y un despacho en la entrada. Más al fondo está el juzgado y un gran patio. Lo más característico de esta planta será la desaparición del patio y la creación de un gran salón de juntas y actos; la gran novedad será también la instalación de un ascensor de la planta baja hasta la segunda planta. Primera Planta. En esta planta encontraremos una secretaría, una oficina y dos archivos. En ella se encuentra el despacho del Alcalde y un amplio salón de actos. Una vez terminada esta planta será más amplia y bonita. Planta Segunda. La planta segunda, antes vivienda (que se traslada a la primera planta) se convertirá en una sala museo. El ascensor citado antes llegará hasta esta planta para que toda la gente pueda ascender a la sala de exposiciones del museo. Pero... ¿a que no saben la altura de las plantas? Pues todas miden entre 3,55 y 3,85 metros. Así no habrá problemas con la gente alta. El presupuesto de la remodelación asciende a 70 millones de pesetas, que se distribuyen en cinco fases de nueve, diez, diez, diecinueve y veintidos millones respectivamente. El Ayuntamiento de Los Villares es de los villariegos, por este motivo deseamos que pronto se terminen las obras para poder visitarlo y que se comience a trabajar en el “verdadero” Ayuntamiento.

Nº5
Curso 96/97
segundo trimestre
Celia Molina
Emilio Liébanas